Se termina un año duro

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Hoy despedimos 2017, un año especialmente díficil y de luto para la familia taurina, marcado por la trágica muerte de Iván Fandiño

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Varios han sido los diestros que nos han dejado a lo largo de este año, pero la tragedia en la plaza lo ha hecho particularmente duro. El 17 de junio, en el sur de Francia, perdía la vida Iván Fandiño. Una fecha que, desgraciadamente, no olvidaremos. Un toro de Baltasar Ibán cogía mortalmente al torero de Orduña en la localidad de Aire-sur-l’Adour, con 36 años de edad. El ruedo nos recordaba de nuevo la realidad de la tauromaquia, la importancia y el valor de jugarse la vida enfrentándose al animal que nos une y apasiona.

Fandiño había tomado la aternativa el 25 de agosto de 2005 en la Aste Nagusia de Bilbao, con El Juli y Salvador Vega frente a toros de El Ventorrillo.

A pesar de lo pronto que se ha ido, lo ha hecho siendo una figura del toreo que se enfrentó a todo y a todos.

El 25 de marzo fallecía en Sevilla Manolo Cortés, después de una dura enfermedad. El torero sevillano tenía 67 años. Fue un artista de su época que, sin embargo, firmó algunas de sus mejores tardes frente a Miura. Tomó la alternativa en Valencia en 1968, con Antonio Ordóñez de padrino y Antonio Puerta de testigo, frente a un toro de Urquijo. Y se retiró de los ruedos a finales de los 90. Se dedicó desde entonces a la preparación de toreros, siendo apoderado de Tomás Campos o Pepe Moral entre otros.

Palomo Linares continúa este triste repaso; nos dejó el 24 de abril tras una operación de corazón que se complicó y tuvo el triste desenlace. Estaba a punto de cumplir 70 años.

El de Linares salió lanzado como novillero del certamen «La Oportunidad» (casualmente rescatado este año) en la plaza de Vistalegre. Tomó la alternativa en Valladolid el 19 de mayo de 1966, apadrinado por Jaime Ostos y con Mondeño de testigo, frente a toros de Salustiano Galache. Su famosa «Guerrilla» con El Cordobés le llevó por toda España en el 69 y pudo con el sistema. Además es el único matador que ha cortado dos orejas y un rabo en la Monumental mexicana y en Las Ventas (el último que lo hizo en Madrid, en 1972).

Su raza y su gran personalidad serán siempre recordadas.

A los 86 años perdía la vida Gregorio Sánchez el 22 de junio, figura de los años 50 y 60 con diez Puertas Grandes de Las Ventas a su espalda.

De origen toledano, tomó la alternativa en Sevilla el 1 de abril de 1956 de manos de Antonio Bienvenida y con Joselito Huerta de testigo. Se despidió en 1973 con una encerrona en Madrid y continuó vinculado al toro en la Escuela Taurina de la capital, donde fue valedor, entre otros, de El Juli.

Para la posteridad su poso, su corte clásico y el magisterio que impartió.

Dámaso González, también víctima de una terrible enfermedad, fallecía el 26 de agosto llenando de luto de nuevo el toreo. El «rey del temple», como era conocido el albaceteño, tomó la alternativa en Alicante en junio de 1969. Miguelín fue su padrino y Paquirri el testigo, con toros de Flores Cubero. Se retiró definitivamente en el año 2000, convertido en figura después de años demostrando su capacidad y dominio.

Y la última gran pérdida ha sido la de Victorino Martín; el ganadero más galardonado de la historia nos dejó el pasado tres de octubre a los 88 años.

Su última aparición pública fue el pasado 13 de septiembre al recibir de manos del Rey Felipe VI el Premio Nacional de Tauromaquia concedido por el Ministerio de Cultura. Según palabras del jurado, “el nombre de Victorino Martín se asocia a valores como la emoción, la bravura o la protección del valiosísimo patrimonio ecológico que encierra la tauromaquia”.

Tenemos la suerte de que su hijo Victorino continúa con la inmensa labor de su padre.

Ojalá un 2018 lleno de salud para todos.

¡Feliz Año Nuevo, familia taurina!

 

 

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