El sueño de ser torero

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El largo y duro camino para vestir un traje de luces

¿Os imagináis la expresión de una madre que de repente escucha “Mamá, quiero ser torero”? Se le tiene que helar la sangre. Un hijo que desea dedicarse a una profesión en la que se jugará la vida literalmente cada día, con tan pocas probabilidades de éxito y en un ambiente tan enrarecido como el actual, deshumanizado y viviendo de espaldas a la muerte. Probablemente sea la última que escogería cualquier progenitor.

Afortunadamente para nosotros, sigue habiendo niños que sueñan con ser toreros, vestirse de luces y triunfar. En las familias con antecedentes taurinos quizá resulte comprensible o más fácil de digerir; además, a priori, la criatura tendrá más posibilidades de abrirse camino. Pero el veneno del toro puede apoderarse de cualquiera y, en ocasiones, asistir a un simple festejo o incluso verlo por televisión, puede ser suficiente para que un niño pronuncie esa temida frase.

La tauromaquia es un mundo muy llamativo y rodeado por un halo de misterio, atrayente. Sin embargo es una de las profesiones más arriesgadas y frustrantes que puede haber, donde sólo un puñado triunfará, una ínfima parte de los aspirantes. Al incontestable valor necesario hay que sumar el sacrificio, el esfuerzo físico, la constancia, la capacidad para sobreponerse, ¡la suerte!…e incluso disponer de los medios necesarios.

Atrás quedaron los tiempos de maletillas recorriendo los caminos con su hatillo a la espalda, en busca de una capea o un tentadero donde poder coger un trasto y demostrar su valía. Ahora, con el beneplácito de sus padres, los pequeños soñadores pueden comenzar en las Escuelas Taurinas.

Maletillas

Ilustración de Josmilltey, Maletillas en Almonaster (Huelva).

La primera Escuela de Tauromaquia

Quizá no podía ser en otro lugar, pero la primera escuela oficial para jóvenes toreros de la que se tiene constancia fue la Real Escuela de Tauromaquia de Sevilla. Se creó bajo el amparo de Fernando VII, por Real Orden de 28 de mayo de 1830, y encargo la tarea a Don Antolín Cuéllar de Beladiez, Conde de la Estrella.

Estaba ubicada junto al Matadero de San Bernardo y su actividad se extendió hasta 1834. Su primer maestro fue el diestro Pedro Romero (enlace a Feria de Ronda), al que acompañaron Jerónimo José Cándido y Antonio Ruiz ‘El Sombrerero’.

Francisco Montes ‘Paquiro’, Juan Pastor ‘El Barbero’, Francisco Arjona ‘Cúchares’, Manuel Domínguez ‘Desperdicios’ o Antonio Mariscal fueros algunos de sus míticos alumnos.

Real Escuela de Tauromaquia de Sevilla

Ilustración de la revista La Lidia, 6 de junio de 1887. Escuela de Tauromaquia de Sevilla

Las Escuelas Taurinas en la actualidad

Las Escuela Taurinas de hoy en día se prodigaron a partir de la segunda mitad del siglo XX. Algunas fuentes sitúan a la de Carmona (Sevilla) como la primera, creada en 1963 por un antiguo novillero, Manuel Martínez. Morante de la Puebla y Finito de Córdoba torearon aquí sus primeros becerros.

España cuenta con más de 50 escuelas repartidas por toda la geografía, situándose una gran parte en Andalucía donde encontramos la de Sevilla o la de Córdoba. La Escuela Taurina de Madrid, la de Salamanca, la de Albacete o la resistencia de Cataluña, cuyo principal benefactor es José Tomás, son algunos de los mejores ejemplos.

 

Escuela José Cubero

Alumnos de la Escuela José Cubero Yiyo de Madrid en Las Ventas junto a Fortes.

En cualquier caso, este es sólo el primer paso. Son lugares donde los jóvenes aspirantes tienen la posibilidad de aprender la técnica, la historia, conocer al animal, entrenar…pero también crecer con unos valores y una educación cada vez más difíciles de encontrar en la sociedad actual.

La edad mínima para participar en becerradas en nuestro país son 14 años y para debutar de luces son 16. Las escuelas les acompañarán en este largo y sacrificado proceso, poniendo a su disposición todo lo necesario para prepararse: instalaciones, trastos, clases prácticas, novillos en el campo, etc. Hasta el día que debuten con caballos y deban continuar por su propio camino.

 

Las novilladas en la actualidad

La situación actual de la cantera de toreros es bastante desalentadora. El número de novilladas ha descendido considerablemente, en gran parte debido a su alto coste. Pero también por la inacción de algunos sectores, que parecen no darse cuenta que los novilleros son el futuro de la Fiesta y es básico darles la posibilidad de prepararse y promocionar.

No debería haber feria taurina sin novilladas pero esto, a día de hoy, es cada vez más complicado.

 

¡Feliz semana, taurinos!

Miren Iruña

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