El indulto de un toro bravo o el perdón de la vida de un astado en una plaza de toros es uno de los hechos más insólitos en una corrida de toros. Servitoro profundiza y te resume las causas y el desarrollo de este acontecimiento, muy difícil de presenciar, y que está reservado a unos pocos astados, que se lo ganan por su comportamiento durante toda la lidia.
El indulto es el mayor premio al comportamiento de un toro bravo, una posibilidad que permite al astado regresar a los corrales al final de la lidia y volver al campo para perpetuar su bravura como semental. Es un desenlace único, reservado solamente a unos pocos privilegiados, que se lo ganan con su comportamiento en los tres tercios de la lidia. Pero ¿Cómo se gesta un indulto? ¿De quién depende que un toro retorne con vida a los chiqueros? ¿Quién lo autoriza? En Servitoro respondemos a todos sus interrogantes. Estate atento.
Este hecho sucede a petición popular; se trata, normalmente, de una corriente que se genera entre el público que está sentado en el tendido, que comienza a demandarlo de modo espontáneo después de comprobar la manera de embestir del astado en cuestión. Los espectadores suelen levantarse de sus asientos al final de cada serie de muletazos instrumentada por el torero encargado de su lidia, al que tratan de apercibir con voces y gestos (normalmente agitando un pañuelo como pidiendo la oreja) para que no entre a matar al animal.
Entonces el torero pregunta gestualmente al presidente del espectáculo, máxima autoridad del mismo quien, previa consulta con el ganadero, debe otorgar tal distinción -la más importante a la que puede optar un toro bravo- sacando un pañuelo de color naranja al tapiz presidencial. A partir de ese momento suele desatarse el éxtasis tanto en el ruedo como en los tendidos. Arriba, los espectadores lo celebran jubilosos, muchas veces abrazándose entre ellos, sintiéndose dichosos por el espectáculo que acaban de presenciar, mientras, en el ruedo, el torero suele simular la estocada con la mano o con una banderilla, previo paso a que los mansos aparezcan en el ruedo y se lleven al toro de vuelta a los corrales.
El indulto está reservado a los toros, primero, con una presencia acorde para padrear, esto es, que transmita a su descendencia su morfología, sus hechuras, que deben corresponder al fenotipo de la ganadería a la que pertenece. Y luego, ha de ser un astado verdaderamente bravo en todos los tercios de la lidia. Debe empujar en el caballo, emplearse con los riñones y no dolerse al castigo. Y luego tener fijeza, prontitud, transmisión, humillación y recorrido como principales virtudes en la muleta de su lidiador.
Una vez está el toro de vuelta en los corrales se le realiza la primera cura, normalmente por parte de los veterinarios del coso, que retiran las banderillas del lomo del astado y le lavan y limpian las heridas para que no se le infecten. Esa misma noche o a la mañana siguiente se suele embarcar al animal camino de su finca de procedencia, donde recibirá con mimo y cariño los cuidados del ganadero, para que se recupere de las heridas lo más rápidamente posible, gane peso y coja fuerza para que, en el otoño esté listo para padrear.
El toro indultado permanece en el campo cubriendo vacas y perpetuando su raza y carácter el resto de su existencia, bien en su propia ganadería, bien en otras dehesas a las que su propietario ha alquilado su bravura, para que pueda ser transmitida a otras vacadas, generalmente del mismo origen o procedencia, con el objeto de refrescar la sangre de éstas o abrir familias para evitar la consanguinidad.
Hay toros indultados muy famosos, entre ellos “Velador”, de Victorino Martín, lidiado por Ortega Cano, que es el único toro al que se ha perdonado la vida en Las Ventas, en una corrida concurso de ganaderías celebrada en 1982, o “Bienvenido”, de Jandilla, al que perdonó la vida Enrique Ponce en Murcia en 1992, y que pasa por ser el primer astado al que se indultó con el actual reglamento taurino, aprobado ese mismo año. Anteriormente, el indulto en el ruedo solo estaba autorizado en las Corridas Concurso de Ganaderías.
En la Maestranza de Sevilla se han indultado tres toros en los últimos quince años (“Arrojado”, de Núñez del Cuvillo en 2011, “Cobradiezmos”, de Victorino Martín en 2016 y “Orgullito”, de Garcigrande en 2018) mientras en la Monumental de Barcelona, antes de que la política le obligara a cerrar sus puertas se perdonó la vida a “Idílico”, de Núñez del Cuvillo, en 2008, a manos de José Tomás, y a “Rayito” de Valdefresno y “Timonel” de Jandilla en 2010, últimos toros a los que se indultó en el ruedo de la Ciudad Condal.
Próximos eventos taurinos
Consulta el calendario de corridas de toros en España: Sevilla, Valencia, Madrid… más de 150 plazas de toros y espectáculos taurinos
Últimas noticias. ¡Te interesa!

Illescas: La calidad, su razón de ser

Valdemorillo: Ya está aquí el lío!

Brihuega: la Primavera se adelanta

Colores del Traje de Luces y su Significado

Cómo ir vestido a una corrida de toros












