La divisa es un fajo de cintas de colores, generalmente de seda aunque en ocasiones se fabrica con tela u otros materiales, que se le pone al toro en su morrillo en el momento de su salida al ruedo. Este elemento simbólico cumple una doble función: primero la de identificar a qué ganadería pertenece el astado y también espolearlo y que salga a la plaza con más energía, después de pasar varias horas en un habitáculo oscuro (chiquero) aguardando el momento de su lidia.
Los colores de la divisa se elegían antiguamente de modo aleatorio, hasta que, a partir de 1820 los propios ganaderos selecciona los colores concretos de la divisa de sus reses. Desde entonces, cada criador escoge sus preferencias, atendiendo a gustos particulares.
Sirva como ejemplo que Jesús Gil, que fuera presidente del Atlético de Madrid, tuvo junto a su hijo de la ganadería de Valdeolivas, y se decantó por los colores rojo y blanco de su equipo. Otras como Guadalmena prefirió los colores de la bandera de España, mientras Daniel Ramos, ganadero valenciano, hizo lo propio con aquellos que le recordaban a su tierra, como el azul del mar o el naranja del fruto por antonomasia de aquella región.
Otros ganaderos que en vez de crear su propia ganadería desde cero adquieren un hierro histórico suelen respetar la forma del pial y los colores de la divisa del mismo, por el prestigio que supone estar al frente de una vacada de tan asolerada estirpe. Así lo hizo Victorino Martín, cuando compró la ganadería de Albaserrada o Tico Morales cuando se hizo con los animales y los derechos del hierro de la emblemática vacada de Pablo Romero.
La divisa consta de un arpón de hierro al que van unidas las cintas de uno o varios colores distintivos de la ganadería. En algunas plazas como la Maestranza de Sevilla o el coso de Vista Alegre en Bilbao, era costumbre que las cintas se recogieran en un círculo de los mismos colores de la divisa, en cuyo centro se colocaba el arpón. A este círculo se le denomina moña.
La mayoría de las divisas constan de dos colores. Si bien algunas como Fuente Ymbro (verde), Jandilla (azul), Parladé (amarilla) o la portuguesa de Ortigão Costa (roja), lucen un solo color. De tres colores hay varias y de cuatro, solo una conocida, la de Marcos Núñez: grana, oro, verde y negra.
Como curiosidad, la ganadería de Miura usa la divisa verde y roja en provincias y verde y negra en Madrid. Esto es así porque, la primera vez que se torearon Miuras en Madrid la divisa coincidía con la de otra ganadería más antigua, la de Plácido Comesaña, y el ganadero sevillano se vio obligado a cambiar los colores de sus cintas. Hoy en día sin embargo hay muchas ganaderías que tienen los mismos colores en sus divisas y sus reses se diferencian unas de otras por el diseño del hierro con el que van marcadas a fuego.
La divisa se coloca justo antes de que el toro salga a la plaza. Se trata de una tarea de alto riesgo debido a la proximidad del animal y a su previsible reacción una vez sienta el hierro. Por eso, en la mayoría de las ocasiones el mayoral de la plaza o algún operario del coso al que se le encomienda dicha tarea, la suelen colocar desde la parte de arriba de los corrales, bien en la manga que comunica los toriles con la plaza, o incluso desde el propio chiquero. Pero hay plazas en Francia, como Vic Fezensac o Eauze, en la que el operario se coloca en el callejón, junto a la puerta de toriles, y clava el arpón con las cintas en el morrillo del toro en el momento en el que éste pisa la arena.
Es entonces cuando comienza la lidia y el toro hace honor a sus antepasados luciendo al viento con orgullo en esas primeras arrancadas los colores de la estirpe a la que pertenece.
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