La merienda en las plazas de toros, durante la celebración de un espectáculo, es un evento a la vez social y gastronómico, que, fundamentalmente, tiene un fuerte componente de tradición. Este acto es muchas veces, además del motivo central del espectáculo, el hecho por el cual una gran cantidad de público acude a la plaza, con la idea de relacionarse con el vecino de localidad.
Unas veces desconocido y otras no tanto, incluso a veces familiar o compañero de peña, todos hacen un alto en el camino y departen mientras devoran las viandas que cada uno ha traído desde su casa. Los comentarios giran en torno al festejo, repasan lo ya acontecido y tratan de anticiparse a lo que va a suceder después, aunque hay veces que el receso culinario supone un oasis y la oportunidad de tratar otros temas no relacionados con aquello que están presenciando.
Generalmente, la pausa en la corrida, tiene lugar después de la muerte del tercer toro. Entonces el festejo queda interrumpido durante varios minutos, en torno al cuarto de hora, si bien hay plazas en los que el receso alcanza los treinta minutos. Esos momentos son aprovechados por los operarios para recomponer el ruedo, para regarlo si la arena se ha quedado muy seca, con el objetivo de que los astados restantes no levanten mucho polvo en sus arrancadas, mientras los toreros pasan el rato concediendo alguna entrevista entrebarreras o haciéndose fotografías con los aficionados de las primeras filas del tendido o aquellos que tienen la suerte de acceder al callejón durante el parón.
El menú varía, y puede incluir desde platos con cuchara, hasta guisos como callos, lasaña o carrillera, todo ello regado con un buen vino, siempre en bota ante la imposibilidad de acceder al recinto con envases de vidrio, o con copas, servidas en vasos de plástico. Quienes van solos a la plaza o no se sientan en grupo para presenciar el festejo, suelen traerse de casa un bocadillo, o bien lo adquieren en los bares adyacentes al coso, que sabedores de esta tradición, “hacen su agosto” durante los días en que tienen lugar los espectáculos que conforman el abono.
La plaza más festiva, y el referente, tanto de esa zona como del resto de lugares donde se siente el espectáculo con igual idiosincrasia, es Pamplona. Su Feria de San Fermín es un icono que ha traspasado fronteras gracias a la universalidad de la que Hemingway dotó a estas fiestas y a su difusión en los distintos medios de comunicación. Plazas cercanas como Tafalla, Estella, Corella, Tudela, influenciadas por la capital, o Huesca, donde sus fiestas de San Lorenzo guardan un gran paralelismo, viven de modo similar este momento único dentro del festejo.
Sin embargo, ni en Pamplona ni en el resto de lugares mencionados, se tiene costumbre de parar el mismo para merendar, sino que a la salida del cuarto toro, las peñas en los tendidos de sol y los aficionados de sombra, destapan sus viandas. Por eso muchos toreros son reacios a torear en primer lugar en estos cosos, a “abrir cartel”, como se dice en el argot. Porque sienten que los aficionados en este toro, están más pendientes de lo que mastican que de cuanto sucede en la arena.
La otra gran zona donde la merienda en los toros es una arraigada costumbre es el litoral mediterráneo. Sobre todo en su vertiente más al sur, que comprenden las provincias de Alicante, Murcia y Almería. Las tres son tres plazas muy “toreras”, de carácter amable y generoso, donde se trata al torero con afecto y simpatía y la merienda constituye el acto social más importante de la tarde. Aquí si se para entre el tercer y el cuarto toro para reponer fuerzas, como también se hace en Albacete, coso interior pero no tan lejano geográficamente, aunque su afición sea más rigurosa a la hora de juzgar lo que sucede en la arena.
Por contra, hay plazas donde esta costumbre no está extendida, principalmente en Madrid o Sevilla, seguramente las dos plazas más serias del circuito, donde ni los aficionados más asiduos ni sus abonados ven con buenos ojos esa tradición de comer durante lo que ellos consideran un rito sagrado. Por eso, nuestra conclusión final y nuestro último consejo es que cada plaza tiene su propia personalidad, y que se puede disfrutar tanto del evento como del ambiente en unas y en otras. Que lo importante es integrarse en el ambiente, vivir el espectáculo sin complejos y, hacer caso de ese viejo aforismo que dice que “allá donde fueres, haz lo que vieres”. Buen provecho.
Próximos eventos taurinos
Consulta el calendario de corridas de toros en España: Sevilla, Valencia, Madrid… más de 150 plazas de toros y espectáculos taurinos
Últimas noticias. ¡Te interesa!

Illescas: La calidad, su razón de ser

Valdemorillo: Ya está aquí el lío!

Brihuega: la Primavera se adelanta

Colores del Traje de Luces y su Significado

Cómo ir vestido a una corrida de toros












