Es, sin duda, uno de los elementos que más llama la atención dentro del espectáculo: El traje de luces. Elemento vistoso y llamativo, que hace las delicias tanto del aficionado como del público ocasional. Aquí te contamos cómo se lava y se conserva una prenda tan íntima y delicada .
El Traje de Luces: Una prenda única
Un traje de luces es una prenda especial, distinta de cualquier otro atuendo, sea o no taurino, y como tal requiere una serie de cuidados para mantenerlo en perfecto estado y que su propietario, es decir, el torero de turno, lo puede usar un número concreto de veces.
Las puestas de un vestido de torear dependen del uso que su dueño le quiera dar. Por ejemplo, una figura del toreo no suele usar un mismo traje más allá de ocho o nueve veces. O incluso menos. Sin embargo, un torero de rango inferior, o un subalterno, pueden alargar más tiempo la vida de esta, para ellos, “segunda piel”.
Incluso hay veces que un traje determinado tiene un único uso, pues los toreros, bien por superstición, porque no les ha dado buena suerte el traje, o por lo contrario, porque han conseguido un gran triunfo, y prefieren que el vestido descanse en una vitrina, y lo guardan según se lo acaban de quitar. También suele suceder una cosa, así con el vestido de la alternativa o el de la retirada.
El Papel del mozo de Espadas
Pero, ¿Cómo se conserva un traje de luces? En primer lugar hay que decir que el encargado de que el vestido se mantenga en las mejores condiciones es el mozo de espadas de cada matador. En él recae la responsabilidad de limpiar el vestido una vez terminado el festejo para que esté listo para volverse a utilizar cuando el torero así lo requiera.
Por eso, una vez que el torero llega al hotel, el mozo de espadas suele sumergir el vestido en la bañera con agua templada por espacio de un par de horas. Después de este proceso viene el cepillado y el uso de un detergente para prendas delicadas con el objeto de que las manchas más profundas, esto es, la sangre sobre todo, y los restos de arena, se desprendan con más facilidad.
Quitando las manchas de la Arena
Hay tipos de arena como el albero, característico de la Real Maestranza de Sevilla, que son mucho más sucias y difíciles de salir, que otras más “agradecidas” como la arena de río, la más común en el resto de plazas. También son complicadas de tratar las arenas oscuras, por su componente ferruginoso, de plazas norteñas como Bilbao o Santander.
Después del cepillado (hay que usar amoniaco si las manchas de sangre son muy pronunciadas) se enjuaga el traje abundantemente con agua para que no queden restos de jabón, y se deja secar al aire libre, pero nunca al sol, porque se come y desgasta los colores, sobre todo los más claros. Tampoco se debe tratar en secadora ni en tintorería.
La vida del traje de luces
Un traje de luces, sobre todo el de una figura del toreo, no tiene vida más allá de una temporada, dos a lo sumo. Sin embargo, los toreros más modestos, al tener menos puestas, pueden alargar su uso durante varios años. Cuando un torero deja de usar un vestido, o bien se lo regala a un novillero o algún torero amigo (hay que recordar que los vestidos de torear son muy caros) o bien lo vende a otro torero, que lo usa de segunda mano. Los trajes más especiales pasan a formar parte de un museo o de la colección particular de un amigo del torero, que de este modo perpetuará su leyenda.
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